Intensidad equilibrada del chocolate real
Cómo se elabora, qué lo hace diferente y por qué su sabor conquista a quienes buscan notas más profundas. Truffelinos te cuenta lo que debes saber sobre esta delicia.
El chocolate semiamargo del 55% es ideal para quienes buscan la intensidad del cacao y aun así degustar algo dulce. Contiene más sólidos de cacao que el chocolate con leche y menos azúcar, lo que realza naturalmente las notas profundas, aromáticas y ligeramente amargas del grano de cacao.

¿Cómo se hace?
Su proceso inicia con la selección del cacao; que Truffelinos hace directamente en una de sus fincas aliadas. Allí, en el territorio, el grano se fermenta, se seca, se tuesta y luego se muele para obtener la pasta de cacao. Esta pasta, que también se llama Licor de Cacao, cuando llega al Taller de Truffelinos en Bogotá, se mezcla con grasa de cacao, azúcar y, en algunos casos, un toque leve de vainilla para redondear el aroma. Truffelinos utiliza solamente grasa derivada directamente del grano del cacao, es decir que nuestros chocolates son reales.
Hecha la mezcla se debe refinar y se concha para desarrollar su textura suave y un perfil sensorial más complejo. Durante este proceso, que dura mínimo 24 horas, se desarrollan los sabores y aromas del chocolate.
El contenido de azúcar está pensado para ser suficientemente amargo, para disfrutar del cacao y al mismo tiempo en un nivel de dulce que no resulta empalagoso.
Del proceso de conchado pasamos directamente a la etapa de templado. Es en este momento en que el chocolate real adquiere su brillo y su textura característica. Si un chocolate no es brillante o si no tiene un quiebre fuerte, presta atención: te pueden estar vendiendo una imitación de chocolate.
Un chocolate semi amargo que se destaca por:
- Sabor equilibrado entre dulzor y amargor.
- Aromas intensos y persistentes.
- Textura firme pero sedosa.
- Ideal para bombones, rellenos con licores destilados, frutos cítricos o caramelos dulces. Por ejemplo, frutas como la mora o la piña, licores como el ron o el brandy y tantas otras sorpresas que te invitamos a descubrir.

Tips fáciles para distinguir un chocolate real de un sucedáneo:
Un chocolate real se funde en la boca sin ningún esfuerzo. Una imitación de chocolate (o sucedáneo) se queda pegado al paladar, no funde.
Un chocolate real brilla. Una imitación es opaca.
Cuando quiebras en chocolate real suena “crak”, una imitación no suena.

